El Espejo

¿Qué es?

La teoría del espejo se basa principalmente en que en realidad el otro no existe, es decir, las relaciones interpersonales en realidad son relaciones con uno mismo.

Constantemente estamos proyectando en los demás cosas que en realidad son nuestras. Esta es otra manera de ver las relaciones que mantenemos con los demás. Una visión que pasa de tener que protegernos y defendernos del otro para que no nos haga daño, a una visión de para qué estoy viviendo esta situación con esta persona y que hay de ti en mí. Todas aquellas cualidades positivas que puedas expresar de cualquier ser querido cercano. En realidad,  son cualidades que ya se encuentran en uno mismo. Sucede igual con todas aquellas cualidades o adjetivos negativos que puedas expresar de cualquier persona de tu entorno, ya que en realidad son aspectos que también se encuentran dentro de uno mismo.

El otro simplemente hace de espejo, reflejándonos y encontrándonos a nosotros mismos en todo momento a través de los demás. Debido a que no vemos por nosotros mismos nuestras propias sombras e incluso nuestras propias virtudes, la vida nos da el regalo de la relaciones que vivimos para mostrarnos de forma directa y clara aquello que está en nosotros.

El espejo puede ser directo o inverso. Por ejemplo, puedo decir que una persona es muy egoísta y que no aguanto su egoísmo. En este caso, puede que me muestre mi parte de egoísmo hacia los demás y conmigo mismo, es decir, como espejo directo o puede que se muestre como el espejo inverso. En este caso, como espejo inverso,  me mostraría lo poco que miro por mí, no hago nada por mí, sino que estoy constantemente volcado a hacer las cosas por los demás antes de hacerlas por mí, es decir, antepongo a los demás antes que a mí.

Esta es una faceta importante a tener en cuenta. La manera en que nos relacionamos con nosotros mismos. A veces, no necesitamos personas que sean egoístas con nosotros, ya somos bastantes egoístas con nosotros mismos al no permitirnos cosas para nuestro bienestar. Aquí el otro, simplemente es un espejo de nosotros y una manera de tratarnos a través de otro.

Si quieres conocerte realmente, mírate a través de las relaciones que mantienes con tu entorno y ahí podrás ver lo que antes no veías en ti.

Para una persona el mundo puede ser injusto, horrible y feo, para otra persona el mundo puede ser vida, alegría y maravilloso. Estas dos personas ¿viven en dos mundos diferentes o cada uno proyecta su propio mundo interno hacia afuera?

Desde mi propia experiencia y vivencia personal, encontrarse y verse uno a través de los demás es algo muy directo y muy impactante de ver. En este proceso tomamos conciencia de cosas que no sabíamos que se encontraban en nosotros o que no queríamos ver y de las que no éramos conscientes o no queríamos ser conscientes.

El tomar conciencia ya es un paso, porque en ese instante das luz a algo que no eras consciente y a partir de ahí, uno decide si continuar actuando de esa manera o en lugar de eso, cambia poco a poco esa actitud. A partir de esa decisión, uno es responsable de su propia vida porque ahora sabe lo que hay detrás de esas actitudes o comportamientos.

En el momento en que percibimos que los demás empiezan a cambiar también o que en tu vida empieza a aparecer otro tipo de personas con cualidades más próximas y afines a lo que quieres, es una señal clara de que realmente estás cambiando y te estás acercando a aquello que quieres; un buen reflejo de ese espejo exterior.


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